jueves, 2 de junio de 2016

Yo soy como aquel buen viejo... Entrega nº 188 La Toná (2-6-16)

Toná

En el grupo conocido también como cantes de fragua se incluyen:  Toná, Debla, Martinete, Carcelera, denominándose también a estos cantes como cantes del grupo de las tonás, ya que en un principio se llamaban "toná" (tonadas) a todos los cantares propios de las diferentes labores. En la actualidad y dentro del mundo del flamenco, la denominación de Toná sólo alcanza a los cantes procedentes de las tonadas de los herreros, conociéndose como formas de tonás a los palos antes mencionados.

Referente a la Toná propiamente dicha, hay tradiciones que dicen que existían 33 formas diferentes de ella, aunque otras teorías afirman que sólo existieron treinta y una, contándonos el padre de los Machado (D. Antonio Machado Álvarez) que sólo existían veintiséis. Lo verdaderamente cierto es que nadie puede afirmar que todas estas Tonás fuesen flamencas y mucho menos fragüeras.


Hoy en día sólo se conocen tres o cuatro perfectamente diferenciables, aunque cada cantaor por sus peculiaridades especiales aporte algo por su cuenta.

La Toná es un cante que necesita para cantarse grandes facultades sobre todo en las modulaciones de la voz, no obstante se trata del cante más sobrio y primario de todos los estilos del flamenco.

La temática en general de las Tonás suele ser de toda clase de sentimientos y pasiones, cargadas a veces de pesimismo,  sin olvidar lo anteriormente expresado de la carcelera.
                             "A nadie debo favores;
                                   yo nasí porque Dios quiso,
                                   a mí me parió mi mare
                                   porque le fue muy presiso."

La forma estrófica de la Toná es idéntica a todos los cantes de Fragua (Debla, Martinete o Carcelera) o sea, cuatro versos con rima asonante en los pares.

                          "Desvarío del sentío
                                   como esvarían los locos,
                                   si aún no he tirado piedras
                                   me ha faltaíto muy poco."


Una tradición normalmente admitida defiende que el primer cantaor conocido de tonás fue tío Luis el de la Juliana, quien creó, según cuentan flamencólogos de la talla de los anteriormente citados, varias clases de tonás, pudiendo ser la más característica la llamada toná "de los pajaritos" junto a la primitiva toná-liviana, la toná grande o la toná del Cristo.

Independientemente de las opiniones de Demófilo (Antonio Machado Álvarez) de que fueron veintiséis o de otros flamencólogos que nos dicen treinta y tres o treinta y una, Ramón Gómez de la Serna en 1.922 afirmó  también que fueron veintiséis, y entre ellas destacó cinco que, según el estudio realizado, no coinciden al menos con los mismos nombres, con respecto al trabajo del padre de los Machado y son la toná del tío Perico Mariano, la de la Túnica, la del Brujo, la de la Grajita y la Blas Barea, a las que se le puede añadir la de Perico el Pelao y Perico Frascola y la del Tío Rivas, localizándose, pues, 34 y que son las siguientes:

                         1ª.- Toná-liviana de Tío Luis el de la Juliana

                         2ª.- Toná grande de Tío Luis el de la Juliana

                         3ª.- Toná del Cristo de Tío Luis el de la Juliana

                         4ª.- Toná de los Pajaritos de Tío Luis el de la Juliana

                         5ª.- Toná de Tío Luis el Cautivo
                       
                         6ª.- Toná del Tío Rivas

                         7ª.- Toná del Cuadrillero

                         8ª.- Toná-liviana de Curro Pabla

                         9ª.- Toná-liviana de Juan El Cagón

                        10ª.- Toná-liviana de tía Salvaora

                        11ª.- Toná del Cerrojo de Diego el Picaor

                        12ª.- Toná de la Junquera

                              13ª.- Toná del Proita

                        14ª.- Toná del tío Mateo

                        15ª.- Toná coquinera de tío Manuel Furgante

                        16ª y 17ª.- Toná de Moya (que son dos)

                        18ª.- Toná del tío Manuel

                        19ª.- Toná de Maguriño

                        20ª.- Toná de Alonso Pantoja

                        21ª.- Toná de Juanelo

                        22ª.- Toná de Manuel Molina

                        23ª.- Toná de Perico Mariano

                        24ª.- Toná de Perico Frascola

                        25ª.- Toná de la Túnica

                        26ª.- Toná del Brujo

                        27ª.- Toná de la Grajita

                        28ª.- Toná de Perico el Pelao

29ª hasta la 33ª.- las llamadas por Juanelo de Jerez en 1.881 como Tonás  tristes

                        34ª.- Toná de Blas Barea

Además de los cantaores creadores o recreadores enumerados con su respectivo estilo de toná, la historia del flamenco está llena de buenos y grandes cantaores que dominaron estos palos fragüeros como fueron : los Pelaos, los Caganchos y los Puyas, Tomás Pavón, Antonio Chacón, Manuel Torre, Vallejo, Niña los Peines, Antonio Mairena, Pepe el Culata, Pepe el de la Matrona, Cojito Pavón, El Borrico de Jerez, destacando todavía cantaores que permanecen en el anonimato como José de los Reyes, el Negro del Puerto de Santa María o tío Juane de Jerez.

Otros cantaores actuales que cultivan algún estilo de toná son Agujeta de Jerez, Ramón Medrano de Sanlúcar, Gabriel Moreno y el granaíno Enrique Morente.

                                                LETRAS DE TONÁ.

           Yo soy como aquel buen viejo
            que está muerto en el camino;
      yo no me meto con naide,
         que naide se meta conmigo.

Yo no te obligo gitana
                   de que me cameles tú a la fuerza,
si no es de tu voluntá
               que hazlo como a tí te parezca.

No te rebeles serrana
         y aunque te mate tu gente,
        yo tengo hecho juramento
      de pagarte con la muerte.

Vinieron y me dijeron
               que tú había hablao mal de mí;
        mira mi buen pensamiento;
                                                                 que yo no lo creía en tí.